"Sé que es tan imposible que el vulgo se libere de
la superstición como del miedo."
Baruch Spinoza.
Hace unos días una noticia publicada en el periódico causó sensación, dicha noticia trataba sobre el asesinato de una mujer a manos de su marido, este, aseguraba que su mujer era una bruja, esa fue la razón del asesinato; el marido era un supersticioso. El día de hoy mientras me ocupaba de un trabajo escolar, no pude evitar escuchar una conversación que tenían el marido de mi abuela y un compadre suyo que estaba de visita en casa, muy convencido, el compadre afirmaba que en su casa "se aparecía" un niño de unos 4 años de edad, el cual era muy travieso y cambiaba de lugar las cosas, también aseguró haber visto duendes, y que alguna vez pudo observar algo parecido a una fogata en el patio, la cual al acercase a ella desapareció. Lo que más me sorprendió fue que mi abuelastro le creyó todo eso y comenzó a contar cosas similares que le había tocado presenciar a lo largo de su vida. Eso me llevó a pensar en lo supersticioso que es el pueblo mexicano, un pueblo para el que primero está la fe y después la ciencia, y la cuestión siempre es la misma: ¿Es esto un problema cultural? ¿La superstición realmente afecta a nuestro país?
El pueblo mexicano siempre ha tenido la fama de ser muy supersticioso, muchas personas que jamás han caminado por algún mercado o tianguis de barrios pobres pensarán que quizá sólo se trata de un estereotipo que se nos muestra a través de las pantallas de cine o televisión. Para comprobar esto, la empresa Consulta Mitofsky realizó una encuesta a principios de este año, se encuestaron a 1,000 mexicanos y los resultados nos dicen que el 38% de los mexicanos creen en la suerte (buena y mala), mientras el 60% no cree en ella, la encuesta también nos dice que las mujeres son más supersticiosas que los hombres. Cabe destacar que el grupo más supersticioso comprende a las personas de entre 30 y 49 años de edad y que las personas con menores grados de estudio son más supersticiosas que las que han estudiado mucho. Los factores que los mexicanos consideran que afectan más a la suerte son en, en lo negativo: cruzarse con un gato negro, ser maldecido, romper un espejo, alejarse de Dios, el culto a la santa muerte, pasar por debajo de la escalera, ser negativo o tener mal humor y derramar la sal. En cambio una pata de conejo, herraduras, acercarse a Dios, listones rojos, la imagen de algún santo, ser trabajador, positivo u optimista son cosas que atraen la buena suerte. En otra encuesta realizada por Conacyt en 2009 el 83% de los encuestados dice confiar más en la fe que en la ciencia y cerca del 50% dice aseguró que el desarrollo tecnológico origina una manera de vivir "artificial y deshumanizada”.
El hecho de confiar más en la fe que en la ciencia es una muestra perfecta de como la superstición en México es enorme, si bien la religión, la magia y la superstición no es la misma cosa, en México todas estas cosas adquieren una similitud enorme, él individuo religioso, en total ignorancia cree también en magia y le tiene una fe enorme a ella, aún cuando la iglesia católica rechaza la superstición y la hechicería. Llama también la atención que las personas con menor estudio sean menos supersticiosas, esto demuestra que la superstición es un problema de falta de cultura, y quizá también de raza; los pueblos indígenas mexicanos eran muy dados a creer en la magia, y una encuesta realizada hace poco en España demuestra que los españoles son casi o igual de supersticiosos que los mexicanos.
Otro de los factores que ha influido en que el pueblo de México sea tan supersticioso es la calidad de vida que tenemos, la poca cultura, el nivel de pobreza y los índices de criminalidad e inseguridad hacen que la gente busque una esperanza que si no pueden encontrar en los lideres políticos tratarán de encontrarla en la magia y la superstición, a su vez existen muchas personas que se aprovechan de esto para estafar a la gente, estos charlatanes en realidad no tienen un trabajo muy difícil, puesto que la sugestión y la imaginativa popular es tal que pueden vender casi cualquier cosa y hacerla pasar por un amuleto, es por eso que podemos ver en algunas partes imágenes de santos rodeados por una herradura y algunas combinaciones de símbolos realmente ilógicas, que nos ilustra como la ignorancia es tal que en nuestro país la gente cree que puede mezclar la religión, la superstición, la magia y la hechicería.
Es, al menos para mí, evidente que la superstición es uno de los mayores problemas que enfrenta el país, y es que son muchas las personas que mueren al año al no acudir a un hospital al recibir atención médica, en cambio van a parar a manos de brujos que además de no solucionar el problema de salud del enfermo, le sacan una gran cantidad de dinero. Y quizá la culpa sea en su mayoría del sistema de gobierno, el cual no ofrece atención médica oportuna o de calidad, esto hace que el pueblo desconfié de ellos. También es evidente gracias a la encuesta que la mejor forma de combatir la superstición del pueblo es educando a este. Mejores programas de educación y más accesibles pueden ser la solución para erradicar este problema. Así pues vemos que el mismo gobierno, el cual tiene gran parte de la culpa, es quien tiene la solución, sólo basta que pongan manos en la obra, y es aquí donde pasamos de un problema de superstición a uno de escepticismo. Los políticos mexicanos nos han demostrado desde siempre que o no les interesa o no saben cómo (me inclino por la primera opción) combatir estos problemas, y es aquí donde nace la superstición, una superstición que nace como búsqueda de la esperanza que nuestros líderes no pueden darnos.

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