Todos conocemos a los Oryctolagus cuniculus, este animalito conocido comúnmente como conejo, es una especie de roedor, de orejas largas, ojos grandes, cola pequeña y unos dientes que no paran de crecer. Los conejos siempre han estado presentes en la historia de la humanidad, y me permito incluir algunos de estos peluditos amigos en la siguiente clasificación:
En primer lugar, tenemos a los conejos de leyendas, estos son misteriosos y mágicos como aquel conejo que se dice vive en la luna, y que, pese a los esfuerzos del hombre que, incluso, ha viajado a nuestro satélite a buscarlo, no se ha podido encontrar. En este mismo grupo podemos contar al conejo de pascua del cual se dice presenció la resurrección de Jesús, esto le dio la habilidad de pintar huevos que regalaría a los niños, además que sería el mensajero encargado de contar la historia de la resurrección de Cristo. No menos importante es el más mágico de los conejos, el conejo del sombrero, es aquel que puede aparecer cada vez que quiere dentro del sombrero de un farsante llamado mago, este farsante aprovechándose de la condición de no poder hablar del conejo, se adjudica la aparición del conejo argumentando que por sus poderes mágicos puede aparecerlo, cuando es el conejo el que tiene esa habilidad.
En otro grupo podemos encontrar a nuestros amigos los conejos animados, estos son generalmente arrogantes y egocéntricos; suelen ser graciosos, hábiles y se burlan de los demás, están algo locos y suelen desafiar las leyes de la física en su afán de molestar a sus contrincantes, aun cuando parecen ser superiores a cualquier otro individuo que se tope en su camino; este tipo de conejo tiene una debilidad por las hembras de su especie, las cuales los convierten en brutos y les roban su voluntad, entre los más conocidos tenemos a Bugs Bunny o Roger Rabbit.
Existe un grupo de conejos que son asociados comúnmente a la locura, los conejos cinematográficos son el mejor ejemplo de ello. El primer caso es el de El invisible Harvey, una película en la que nuestro conejo es gigante e invisible y se le aparece a un borracho con síntomas de no estar muy bien de la azotea, podemos mencionar también a Frank el conejo, el cual aparece en la película Donnie Darko y le trata de advertir a Donnie sobre algo que pasara en su futuro que pasara en su pasado que pasara en su futuro (repítase cíclicamente cuanto guste), este conejo es gigante (sí, de nuevo un conejo gigante) y solo Donnie lo puede ver (no confundirlo con Harvey, no son el mismo conejo), o el ejemplo de Rabbits, tres conejos (de tamaño humano de nuevo), vestidos como personas comunes, se encuentran en una sala, estos mantienen diálogos aparentemente incongruentes mientras se escuchan las carcajadas grabadas cual si fuera una serie de la Warner.
Por último, podemos mencionar a los interesantes conejos literarios, de los cuales solo mencionaré a dos de los más famosos, uno muy viejo y uno no tanto. El viejo es el conejo blanco, creado por Lewis Carrol, personaje importante en Alicia en el país de las maravillas, entre sus peculiaridades se encuentran el que siempre tiene prisa por llegar a algún lado, como buen conejo se muestra hiperactivo y un poco loco (aunque en el país de las nadie se muestra muy cuerdo que digamos) como caso más nuevo tenemos a un conejo que ni siquiera es un conejo, creación de John Updike, Harry “Conejo” Armstrong es un conejo con tendencias existencialistas qué como bien mencionábamos no es un conejo sino un humano apodado conejo, al que se le llama más conejo que Harry, y el cual se hace presente en cinco novelas, tiene la peculiaridad de aparecerse cada 10 años aproximadamente, y de hacer de cualquier mínimo problema un embrollo total.

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